Tiempos de cosecha

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Tiempos de cosecha

Mensaje  palestina vencera el Sáb Feb 28, 2009 1:32 am

NI siquiera la oposición lo ponía en duda aunque lo disimulaba. Finalmente tuvo que admitir su derrota. La Enmienda constitucional que da luz verde a la reelección continua de todos los cargos de elección popular en Venezuela recibió el voto favorable del 54,85% del electorado en el referendo efectuado el 15 de febrero último, lo que implica que 6 millones 310 482 electores decidieron por el Sí.

La oposición, eufórica durante la campaña contra la Enmienda había apostado a ganar por el simple hecho de que en el 2007 había propinado un revés al gobierno—el primero y único en diez años—cuando por una exigua diferencia se había impuesto para evitar en consulta popular una reforma a la Carta Magna. Observadores y analistas más de una vez les habían aconsejado no dejarse obnubilar con tan pírrica victoria. No hicieron caso.

Montada en una sucia y violenta campaña por el NO, la oposición repitió sus gastados guiones en alianza con el imperio y con los medios privados de comunicación nacionales y extranjeros con el objetivo de manipular y distorsionar el verdadero alcance de la enmienda, figura jurídica que, además, está contemplada en la inmensa mayoría de las Constituciones en el mundo.

Una vez más se equivocaron. Cifras son las que abundan para corroborar tal afirmación.

Esta vez, la Revolución Bolivariana obtuvo más de un millón seiscientos mil votos por encima de los alcanzados en el referendo del 2007. Recuperó el voto en Carabobo, Anzoátegui y el Distrito Capital que entonces rechazaron la reforma constitucional. La opción del Sí se alzó en 19 de los 24 estados. La abstención se colocó en 29,67%, poco más de quince puntos porcentuales por debajo del 45% que no acudió a votar en el 2007 y la más baja de los cuatro últimos procesos electores realizados en el país.

Y, por si fuera poco, estos más de seis millones de sufragios logrados el 15 de febrero último a favor de la enmienda expresa, sin duda alguna, el grado de concientización del electorado venezolano y la acumulación de fuerzas que se ha alcanzado a lo largo de esta última década.

Para comprobarlo habría que recordar que en 1999 cuando se convocó a referendo para la Asamblea Constituyente votaron en su favor 3,3 millones de electores. En el 2004 se produjo el referendo revocatorio con el que la oposición aspiraba sacar al presidente Chávez de Miraflores, entonces 5,8 millones de venezolanos lo ratificaron en su cargo y durante la consulta popular con vistas a reformar la Carta Magna realizada en el 2007, la cifra a favor de tal propuesta alcanzó 4,38 millones de votos.

Tales antecedentes confirman la tremenda victoria alcanzada ahora cuando superando los seis millones de votantes, la enmienda constitucional pasó la aprobación de la mayoría del electorado.

Sin embargo, no son precisamente las cifras las que muestran el contundente triunfo bolivariano de este 15 de febrero. Como dijera nuestro Comandante en Jefe, Fidel Castro, es una victoria que por su magnitud es imposible medirla.

Y es que en Venezuela se jugó ese día el futuro de un nuevo modelo político que a diferencia del que se nos impuso desde el Norte desde los tiempos neocoloniales, tiene en la integración solidaria, la justicia social, el desarrollo nacional y la defensa de la soberanía y la autodeterminación sus principales pilares. Un modelo en el que, por primera vez en la historia es el pueblo quien decida los destinos de cada país, donde no es la tradicional y desprestigiada partidocracia quien detenta el poder en beneficio de unos pocos y la exclusión de la mayoría. Un modelo que respeta la diversidad ideológica y construye su destino sobre la base de las particularidades de cada nación. Un modelo que tiene en cuenta la historia y los sueños de sus pueblos.

Un modelo que el presidente Hugo Chávez ha denominado Socialismo del siglo XXI y que estratégicamente construye una nueva correlación de fuerzas en las narices del imperio, una nueva geopolítica en el mismísimo escenario donde hasta hace muy poco, los poderosos vecinos del Norte habían situado su patio trasero.

Porque Venezuela recogió el batón de la Revolución Cubana y en circunstancias históricas nuevas, supo asimilar y transformar las esencias de la Revolución y abrir nuevos senderos por donde transitan hoy Bolivia, Ecuador, Nicaragua, naciones que se entrelazan con otros procesos sociales y nacionalistas que como los de Brasil, Argentina, Honduras y otros tienen como común denominador la búsqueda de la unidad y la cooperación sobre el respeto y sin condicionamientos políticos.

Un modelo que cuenta ya en ciernes con sus propias instituciones con nuevos mecanismos que le sirven de sostén en tiempos de crisis como las que se está viviendo. Un modelo que puso en crisis al ALCA frente a la cual se levantó el ALBA, el Consejo de Defensa Sudamericano, UNASUR, el Banco del Sur, los proyectos Gran nacionales y, sobre todo, que decidió valientemente hacer justicia a la Revolución Cubana y regresarla con el voto unánime de sus miembros al Grupo de Río. Un modelo que se construye cada día y que tuvo en Venezuela y en su presidente Hugo Chávez su más entusiasta impulsor.

No es casual que uno de los planes del imperialismo y sus lacayos locales contra Venezuela se denomine Jaque al rey. Responsabilizan al presidente Chávez de esta fuerza telúrica que sienten bajo sus pies y que como lava hirviente comienza a salir de las entrañas de nuestra región para sobre las ruinas de un sistema decadente, levantar la Patria Grande por la que lucharon y cayeron nuestros padres fundadores.

El Sí a la enmienda constitucional alcanzado este 15 de febrero, sin duda abre para la Patria de Bolívar, una nueva y definitiva etapa la cual cuenta no solo con el aval de una obra revolucionaria en beneficio del pueblo y que se expresa por intermedio de las múltiples misiones sociales y en el prestigio alcanzado a nivel internacional, sino que cuenta con el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), principal fuerza política del país y que a partir de ahora, concluida la tarea electoral, deberá transformarse en un Partido de vanguardia, en el guardián de la Revolución y en una escuela forjadora de los cuadros que serán el relevo que garantizará que las idas de Bolívar y de Chávez perduren más allá de esta hora de victoria.

palestina vencera

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