AL NÚÑEZ NO LO QOEREN LOS AFILIADOS DE IU

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AL NÚÑEZ NO LO QOEREN LOS AFILIADOS DE IU

Mensaje  repelentee el Vie Abr 01, 2011 6:51 pm

HASTA LAS 11 SE TIRARON EN LA ASAMBLEA DECIDIENDO Y DISCUTIENDO SI EL NÚÑEZ IBA DE CANDIDATO O NO. COMO VA A VOTAR UN PUEBLO A UN TÍO QUE NO LO QUIEREN NI LOS SUYOS??????

repelentee

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Re: AL NÚÑEZ NO LO QOEREN LOS AFILIADOS DE IU

Mensaje  Luis, el Vie Abr 01, 2011 6:58 pm

Anoche dos que venían del centro obrero y estaban en el asomaito venían diciendo que no estaban de acuerdo con la lista y que el Núñez no se tenia que presentar por que tenia muchos juicios pendientes.

Luis,
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Re: AL NÚÑEZ NO LO QOEREN LOS AFILIADOS DE IU

Mensaje  noticias el Vie Abr 01, 2011 10:41 pm

Hombre,dar noticias que no sepamos,esta ya es vieja

noticias
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Re: AL NÚÑEZ NO LO QOEREN LOS AFILIADOS DE IU

Mensaje  mirlo el Vie Abr 01, 2011 11:01 pm

que kakao teneis, veis como el el centro obrero se discute las cosas, no como en otros partidillos politicos, habeis estado diciendo que la lista estaba echa de antemano y ahora que ha habido mucha discusion en que quedamos manchas de becerros.

mirlo
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Re: AL NÚÑEZ NO LO QOEREN LOS AFILIADOS DE IU

Mensaje  Lios el Vie Abr 01, 2011 11:23 pm

Pues si batallo, las dos cosas, la lista ya le tenia echa el cañanero y el Núñez, pero como cada vez le cuesta mas a esto dos engañar a la gente, le echaron en cara el porque iba la Marisa antes de la Maria y pusieron a la Maria delante, después el kiki le dio por hacer un comentario y se le echaron encima como perros, vamos que cañamero tuvo que emplearse a fondo para poner orden. Todo un desastre, y por ultimo esta tarde la Ani Perez rajando que una vez mas la han dejado fuera de la lista, decía que ,cuanto tiempo tiene que pulgar su error de apoyar inicialmente al Lara. En fin, un dramas de peleas, aplausos de unos que no gustan y gente rajando por detras.Dieguito, dieguito, el ganado te se descarría.

Lios
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Re: AL NÚÑEZ NO LO QOEREN LOS AFILIADOS DE IU

Mensaje  libre el Vie Abr 01, 2011 11:29 pm

Líos, se te olvida decir que la familia de la novia del Aco, la hija de Rafael Gomez, ha tenido una pelea de cojones porque se han enterado que han metido a la hija en la lista de IU.

libre

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Re: AL NÚÑEZ NO LO QOEREN LOS AFILIADOS DE IU

Mensaje  Brenf el Vie Abr 01, 2011 11:49 pm

Que caos por dios, nadie quiere ir en sus listas, lo que van se pelean entre ellos y los que no van se ponen a rajar de todos. El pueblo no puede caer en las manos de esta gente, que arreglen su cortijo antes y luego el pueblo.

Brenf
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entnces qien van en las listas???

Mensaje  xxx el Sáb Abr 02, 2011 12:08 am

entnces quienes van en las listas de cada partido??? IU, PSOE, MAI y PP

xxx
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Re: AL NÚÑEZ NO LO QOEREN LOS AFILIADOS DE IU

Mensaje  Amiga el Sáb Abr 02, 2011 12:49 am

Vaya tela Marisa, otra vez tu marido te a LLEVADO a hacer el mayor de los ridículos,te pusieron en la lista y una mujer mayor que casi no sabe leer y apoyada por cuatro energúmenos, te lo ha quitado, no le ha parecido suficiente verte en los plenos leyendo el Venca y sin decir ni pio, si no que te ha a llevado a hacer el ridículo en el centro obrero delante de esa gente que hace años te insultaban cuando eras afiliada a juventudes socialista. Ten un poco de dignidad y vete, hazlo por tu familia que no se merece que por culpa de los interés. Ambiciones de tu marido vayas arrastrando el nombre de esta buena familia.

Amiga
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Re: AL NÚÑEZ NO LO QOEREN LOS AFILIADOS DE IU

Mensaje  ,., el Sáb Abr 02, 2011 1:08 am

Otro que ha dicho que no va esta vez en las listas es el Diego, dice que no comparte la linea que lleva IU, y con el que no cuenten.
Lo QJE no me creo es que en la lista vaya la Aroa, la Bea, la orilla viuda y Leire.......vamos si van estas tías seria la OSTIA jajajajajajaajajaja

,.,
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Re: AL NÚÑEZ NO LO QOEREN LOS AFILIADOS DE IU

Mensaje  Lopez el Sáb Abr 02, 2011 1:28 am

NO ME SORPRENDE QUE NO DEJARN ENTRAR A LA TELEVISION EL CORONIL, MENUDO EXPECTACULO, COMO PARA GRABARLO.

Lopez
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Re: AL NÚÑEZ NO LO QOEREN LOS AFILIADOS DE IU

Mensaje  marido el Sáb Abr 02, 2011 1:48 am

el marido de la marisa lo que tiene que hacer es trabajar, y trabajar en su negocio, porque malfunciona porque la marisa es apaña, porque él no sirve para relacionarse con el publico.Que lleve bien lo suyo y se deje de meterse en lo que no sabe ni le conviene, que es medio tonto.

marido
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lista

Mensaje  una el Sáb Abr 02, 2011 11:05 am

para todos llevamos un pedazo de lista nadie va obligado y tampoco van la mitad de los que dicen no seais mas ton tos y por fabor no os pongais nerviosos que es lo que teneis que estais ca ga os hasta las trancas que pasa que se os va acabar vivir del cuento ?
QUE PEASO DE LISTA TENEMOS BAMOS A ARRASAR

una
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Re: AL NÚÑEZ NO LO QOEREN LOS AFILIADOS DE IU

Mensaje  Tinca el Sáb Abr 02, 2011 11:15 am

Pues si yo creo que los rivales de IU estan cagaisimos jajaja, sobre todo por el peazo de lista que lleváis, cuando seáis como tu que no sabes ni escribir jajajaja. Dejarse de criticaras entre ustedes y pensad en el pueblo hombre, y a ver si vais a los plenos que nada mas os interesa el pueblo si ganáis para robarnos, anda que no veas, la Bea ,la Leire y la Aroa de concejalas jajajaja y de secretaria del Alcalde la Horrilla.
Y de Alcalde uno que se va a tirar todo los cuatro años en el juzgado, de dos la Encarni que no la conoce nadie, que era la portavoz de las minera en crisis de día y jugando al bingo de noche, de tres el Joseito rompepuertas, que no ha ido en cuatro años ni a dos plenos y cuando va lo tienen que echar, la cuatro la Maria que no la quería ni el Núñez. Vamos no hablo de mas porque son los concejales que van a sacar jajajaja.

Tinca
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Re: AL NÚÑEZ NO LO QOEREN LOS AFILIADOS DE IU

Mensaje  okok el Sáb Abr 02, 2011 3:42 pm

Tinca no tienes ni ***** idea de lo que hablas sobre las lista de IU,mira he sido votante de Psoe hasta las ultimas elecciones y como tengo conocidos en todos los partidos me permito el lujo de ir a todas las presentaciones y luego pensar y decidir mi voto como persona lbre que soy desde que naci,pero no entiendo a algunas personas en sus discursos como Cristobal que respetable en lo que diga pero debe de pensar que nacio,crecio,estudio y se caso casi todos esos años mandando IU y jamas le ha pasao nada,de verdad su discurso no lo entendi,y vi su candidatura y estuve en la de IU y escuche y vi su candidatura y creerme no tiene nada que ver ,mira los de Psoe la mitad no saben nada de lo que van a llevar entre manos,ni en trabajo ni en urbanismo,ni en politica social, ni en deporte,ni en politica de igualdad,los de IU me da la sensación contraria y si no ya me direís cuando la sepaís por que aún no se ha puesto la que es,os lo aseguro.Lo siento por el Psoe pera esta vez perderan al menos 10 votos solo por los mios.IU volvera a gobernar.


Y AL NUÑEZ LO QUIEREN Y MUCHO y por favor que los del Psoe dejen de llamarlo imputao por que hasta ahora no existe nada de nada.

Jeromo vas a la plena desaparición yo tú hacia lo mismo que zapatero seras el unico candidato del Psoe que jamas halla
ganao las elecciones de su pueblo,por que recordar que esta de prestao no tiene ni esa pequeña dignidad.

4 legislatura 4 perdidas ya lo veremos jeje

okok
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En la cortina (Amor filial)

Mensaje  12345678 el Sáb Abr 02, 2011 4:19 pm

Fue uno de los veranos más calurosos que se recuerdan en una ciudad donde todos los veranos son muy calurosos. Yo tenía diecinueve años, acababa de terminar el instituto (repetí algún que otro curso), aun vivía en casa de mis padres y mi ocupación principal era hacer el vago e ignorar las indirectas de mi padre para que me buscase algún trabajo estival.

Me levantaba tarde y hasta la hora de comer mataba el tiempo viendo la televisión o jugando a la videoconsola. Cuando mi madre, que era ama de casa y pasaba allí casi toda la mañana, salía al mercado, aprovechaba la soledad para hacerme una paja en mi habitación sin temor a ser interrumpido. Por aquel entonces muy poca gente tenía Internet, y yo ni siquiera tenía computadora, así que usaba para mis desahogos matinales alguno de mis ejemplares favoritos de Kiss Comix.

Cuando mamá regresaba de la compra, empapada en sudor y quejándose del agobiante calor, yo estaba de nuevo en el sofá del salón como si nada hubiese pasado, disfrutando del aire acondicionado y haciendo que Super Mario rompiese ladrillos con la cabeza. Afortunadamente mi madre es una mujer chapada a la antigua, un ama de casa por elección y vocacional, y nunca me echaba en cara que no la ayudase en las tareas domésticas.

Después de ducharse, mamá se ponía una de esas camisetas holgadas y largas, hasta la mitad del muslo, debajo de la cual solo llevaba unas braguitas. Se recogía su brillante melena negra en una sencilla coleta e iba descalza. Por aquel entonces tenía cuarenta y tres años, y aunque no era una de esas maduras espectaculares a las que los obreros lanzan piropos desde su andamio, cada día me resultaba más difícil concentrarme en mis videojuegos, y cada vez que escuchaba el característico sonido de sus pies desnudos sobre el suelo volvía disimuladamente la cabeza para mirarla pasar… y Mario se caía por un precipicio.

No era la primera vez que sentía ese tipo de deseo por mi progenitora. Cuando tenía doce o trece años íbamos juntos a la piscina, y no pocas veces me recreaba contemplando su cuerpo mientras tomaba el sol. Cuando me pedía que le echase crema bronceadora en la espalda me excitaba de tal forma que cuando terminaba tenía que esperar un buen rato para poder levantarme sin lucir un delator bulto en mi bañador, y en muchas de mis primeras pajas su imagen aparecía irremediablemente entre mi catálogo de amantes imaginarias. Cuando fui al instituto comencé a fijarme más en las chicas de mi edad, y las fantasías incestuosas se diluyeron, pero aquel caluroso verano en el que pasaba las mañanas en casa, solo con ella, el deseo volvió más fuerte que nunca.

En el salón del piso donde vivíamos había una ventana, a pocos metros del sofá, que daba a un patio interior. Todos los días, casi a la misma hora, mamá y algunas de sus vecinas se asomaban para charlar un rato antes de ponerse a cocinar para sus respectivas familias. Las conversaciones giraban siempre en torno a los mismos temas y no me interesaban en absoluto, pero para mí aquel era el mejor momento de la mañana. Mamá abría un poco las cortinas, lo justo para asomarse, se inclinaba hacia adelante apoyando los codos en el alféizar, y desde mi posición yo tenía una vista inmejorable. En aquella postura la camiseta se le subía un poco, dejando a la vista la totalidad de sus muslos y a veces incluso el comienzo de las nalgas. Una de sus piernas se apoyaba firmemente en el suelo, mientras la otra permanecía algo flexionada y con el pie curvado, a veces hacia adelante y a veces hacia atrás. De vez en cuando cambiaba el peso de una pierna a otra, ignorando que yo no perdía detalle del breve contoneo de sus caderas mientras ella parloteaba animadamente con doña Emilia o con Chari, la del tercero.

El tiempo que pasaba en la ventana solía oscilar entre los tres cuartos de hora y la hora y media (le encanta charlar) y yo a veces no lo resistía durante tanto tiempo. Me encerraba en el cuarto de baño, oyendo aun su voz resonando en el patio, me arrodillaba delante del váter con la imagen de su piel suave y bronceada en la retina, imaginando mis manos acariciando esas nalgas por debajo de la tela, y el semen salía a borbotones en cuestión de minutos.

Al cabo de unos días, me di cuenta de que no tenía por qué conformarme con imaginármela en el baño. Aunque casi todo su cuerpo estaba en casa, su cabeza estaba fuera, y su mente también, ajena a lo que ocurría en el salón. A no ser que sonase el teléfono o escuchase un ruido demasiado fuerte, mamá no abandonaba su puesto en la ventana hasta que no terminaba su sesión diaria de coloquio vecinal. Así que, después de mirarla durante unos minutos, cuando mi erección ya era manifiesta bajo los finos pantalones cortos que vestía para estar en casa, fui a mi habitación como si tal cosa. Una vez allí cogí un par de calcetines de deporte, me puse uno en la ***** como si fuese un condón, me subí los pantalones y volví al sofá. Procurando no hacer mucho ruido metí la mano bajo los pantalones y me masturbé dentro del calcetín, mirando sobre todo sus piernas y sus nalgas, pero lanzando también constantes miradas a su coleta, atento a los movimientos de la cabeza para que no me pillase si decidía dar por concluida la charla del día.

Pero tuve tiempo de sobra, e incluso me atreví a bajarme un poco los pantalones y sacar mi verga enfundada en algodón, para tener mayor libertad de movimientos. La corrida fue tan copiosa que me levanté de inmediato, pues empapó la tela del calcetín y manchar el sofá hubiese sido un auténtico desastre. Lo eché a la lavadora, junto con el limpio (un calcetín desparejado puede suscitar innecesarias preguntas en un ama de casa) y me di una ducha para recobrar la compostura y eliminar el sudor que, a pesar del aire acondicionado, cubría todo mi cuerpo.

Pensé que mi osadía había tocado techo y que la situación no iría a más, pero el domingo de esa misma semana pasó algo inesperado. Los domingos mi padre no trabajaba, y los sábados solía salir a ver el fútbol y a tomar algo con sus compañeros, por lo que se levantaba bastante tarde. Aquel domingo se levantó justo a la hora en que mamá estaba asomada a la ventana. Yo estaba en el sofá, fingiendo estar absorto en un programa de lucha libre, pero cuando mi padre pasó junto a ella pude ver perfectamente como agarraba una de sus nalgas con la mano durante un instante. Ella apenas giró la cabeza, consciente de que era su marido, satisfecha de que todavía la encontrase deseable y le dedicase aquel tipo de gestos, continuó hablando con las vecinas como si nada. Antes de que mi padre se girase hacia el sofá clavé de nuevo los ojos en la televisión, aunque mi mente calenturienta no prestaba atención a los luchadores sino que vislumbraba la forma de sacar provecho a lo que acababa de pasar.

Durante toda la semana siguiente una idea me rondó la cabeza, y cuando llegó el domingo la puse en práctica. Me levanté mucho antes que mi padre y me acomodé en el sofá hasta que mamá acudió a su ineludible reunión vecinal en la ventana. Fui sigilosamente hasta el dormitorio de mi padre para comprobar que aun roncaba. Volví al salón, fui hasta la ventana y cerré la abertura que quedaba entre las cortinas, para asegurarme de que las vecinas no pudiesen verme detrás de mi madre. Ella estaba tan absorta en la conversación que no se dio cuenta. Di un par de pasos hacia atrás y contemplé la estampa: las piernas y el culo turgente que surgían de la cortina, como si el resto del cuerpo estuviese en otra dimensión. Entonces llevé a cabo mi plan. Agarré una de las nalgas tal y como había hecho mi padre el domingo anterior, presionando con la punta de mis dedos la tan deseada carne, sintiendo en la palma de la mano el calor de su piel durante apenas dos segundos. Inmediatamente retrocedí hasta el sofá y observé. La cortina no se movió. El éxito del primer intento me animó, y me aproximé de nuevo a la ventana. Esta vez agarré las dos nalgas, apreté una contra la otra y luego las separé. Cuando ya estaba a punto de retirar las manos uno de los pies de mi madre se levantó bruscamente y me golpeó la pantorrilla con suavidad. Creí que el corazón se me había parado del sobresalto cuando llegué al sofá, tras retroceder como una exhalación. No había sido un gesto violento, más bien una especie de “déjame en paz” cariñoso dirigido a quien creía su marido. Decidí que ya había llegado demasiado lejos. Mi padre se levantaría de un momento a otro y no quería tentar mi suerte, así que me masturbé en el baño, sintiendo aun en mis manos el calor del magnífico culo.

Una vez más pensé que no podía ir más allá, pero de nuevo me equivocaba. El siguiente sábado era la fiesta de jubilación de uno de los compañeros de trabajo de mi padre, por lo que el domingo se levantaría más tarde que de costumbre, dejándome más tiempo para explorar los límites de aquella extraña relación entre mi madre, las cortinas de la ventana y yo.

Me paré a eso de las nueve, y lo primero que hice fue comprobar que mi padre dormía profundamente. Mientras mamá realizaba sus labores cotidianas yo fingía ver una interminable carrera de Fórmula 1, atento a el leve golpeteo de sus pies descalzos contra el suelo y a los movimientos fluidos y metódicos con que limpiaba el polvo o movía la escoba. Ese día llevaba una camiseta de color azul oscuro con lunares amarillos, algo más larga de lo habitual, que solo dejaba a la vista sus tersas y brillantes pantorrillas. Poco después de las once mi espera terminó; la voz de doña Emilia reverberó en el patio, pronunciando el nombre de mi madre.

En cuanto se apoyó en el alféizar de la ventana puse en marcha mi plan. Fui a mi habitación, me vestí a toda prisa, volví al salón y le toqué el hombro con un dedo.

-Me voy a dar una vuelta con Fredy.- dije cuando se dio la vuelta y me miró. Alfredo era mi mejor amigo, y aunque no solíamos quedar por la mañana, no le resultaría sospechoso.

-Vale. Pero si te quedas a comer en su casa llama para decírmelo.

Fui hasta el recibidor, abrí y cerré la puerta que daba a la calle pero no salí. Volví a mi habitación, dejé que pasaran algunos minutos, me descalcé, comprobé que mi padre continuaba roncando y con el sigilo de un ninja volví al salón. Parecía un plan perfecto: ella pensaría que yo no estaba en casa y que el cabeza de familia era quien la tocaba de forma furtiva. Coloqué las cortinas de la misma forma que el domingo anterior para ocultarme de miradas indiscretas, incluida la de mamá si giraba la cabeza, respiré hondo y durante unos segundos solamente me recreé mirando el cuerpo (su mitad inferior) que me había gestado diecinueve años atrás.

Consciente de que en aquella situación cada segundo era valioso pasé enseguida a la acción. Empecé sobándole el culo durante unos segundos. Ella hablaba sin parar con las vecinas, y su voz no se alteró lo más mínimo cuando bajé la mano y le acaricié la parte interior de los muslos, tan suave como había soñado. Le levanté la larga camiseta hasta la cintura, revelando las suculentas posaderas enmarcadas por unas bragas blancas con un ribete rosa. Las acaricié con calma, una calma forzada pues de un momento a otro mi padre podía aparecer en el salón, o podía sonar el teléfono, o podía darse la vuelta y apartar la cortina o… o podía bajarle las bragas y ver qué pasaba.

Si ha habido un momento en mi vida en el que mi lujuria se ha impuesto a mi raciocinio y me ha impulsado a actuar en contra de toda lógica fue en aquella mañana de domingo. Bajé las bragas lentamente, como quien abre un regalo de navidad, y cuando cayeron hasta sus tobillos empujé con suavidad los muslos hacia los lados, invitándola a separar un poco las piernas pero sin obligarla. Ella captó el mensaje y acató mi voluntad, mientras explicaba a la vecina del segundo-B una complicada receta de repostería, como si la mitad superior de su cuerpo fuese independiente de la inferior. Me humedecí los dedos con saliva y tanteé los carnosos pliegues de su coño, dejando que el vello, todavía más oscuro que su melena, me hiciese cosquillas en la palma de la mano. Cuando le introduje los dedos noté un intenso calor que hasta entonces no había notado en ninguna otra mujer, un calor que parecía brotar del centro mismo del planeta, el calor que me había engendrado y al que ansiaba volver de inmediato.

Mientras movía los dedos dentro de ella me bajé los pantalones y los calzoncillos hasta las rodillas, olvidando cualquier clase de prudencia, me escupí en la mano y embadurné mi verga, que se aproximó dura y reluciente hacia la tierna grieta. La penetré lentamente, recreándome en cada centímetro de mí que desaparecía dentro de su cuerpo. Cuando mi pubis y sus nalgas se apretaron el uno contra las otras noté que todos los músculos de sus piernas se tensaban y se ponía de puntillas, y en ese momento su voz tembló un poco, aunque las vecinas no lo notaron. De pronto pensé que mi padre y yo debíamos de tenerla más o menos del mismo tamaño, ya que la tenía toda dentro y no había notado la diferencia. La mantuve dentro durante un rato, moviéndome a los lados con suavidad y empujando al tiempo que la agarraba por las caderas, para que la sintiese moverse dentro de ella.

A pesar de la poca sangre que me llegaba al cerebro era consciente de que aquello no podía durar mucho, así que comencé a entrar y salir con ímpetu, haciendo vibrar nalgas y muslos con cada acometida. Me pregunté si las vecinas que hablaban con mamá notarían algo, si estarían viendo sus pechos temblar como flanes, o su coleta balancearse, o si se estaría mordiendo el labio para reprimir gestos sospechosos o gemidos de placer. Noté que llevaba varios minutos sin participar en la conversación, señal de que estaba disfrutando, o de lo contrario me hubiese dado una coz y se hubiese girado hecha una furia (furia que se habría centuplicado al ver que era su hijo quien la importunaba). Tardé menos de cinco minutos en correrme, segundos después de que su cuerpo se sacudiese con las oleadas de un discreto orgasmo. Sabía que tomaba anticonceptivos desde hacía años, así que descargué dentro de ella, intentando por todos los medios no emitir ningún sonido que pudiese delatar mi identidad. Cuando terminé le subí las bragas, para que mi semen no gotease hasta el suelo recién fregado, y me largué a toda prisa.

Una vez en mi habitación, me abroché los pantalones y me puse las deportivas. Pude oír, a través de la ventana, que mamá había retomado su conversación como si nada hubiese pasado. Salí a la calle sin hacer ruido (mi padre aun dormía) y fui a casa de Fredy, donde estuve hasta la hora de comer, perdiendo una partida tras otra de dardos.

La comida de aquel caluroso domingo no fue diferente de la de cualquier otro. No noté nada extraño en mamá, quien sirvió la comida y habló de esto y aquello con su habitual jovialidad. Mi padre escuchaba las noticias, comentando alguna de cuando en cuando, y yo como de costumbre engullía sin hablar casi nada. En apariencia nada había cambiado, aunque a mí me costaba levantar la vista del plato más de lo habitual.

Por la noche reflexioné en la cama. Me dije a mí mismo que había llegado demasiado lejos, que lo de aquella mañana había sido una locura y que al día siguiente saldría a buscar trabajo e intentaría conocer a alguna chica con la que no me uniese ningún parentesco.

El lunes me levanté casi a las doce (había reflexionado hasta muy tarde). Mi padre estaba en el trabajo y mi madre realizando sus labores domesticas. Me serví un café y me senté en mi querido sofá. Entonces la voz de doña Emilia resonó en el patio, y mi madre se dirigió hacia la ventana. Pero esta vez se paró a medio camino, en mitad del salón, giró la cabeza y me miró con una sonrisa pícara mientras se levantaba la camiseta hasta las caderas, mostrándome su hermoso trasero.

-Hoy no llevo bragas.- dijo en voz muy baja mientras me guiñaba un ojo.

Durante el resto del verano doña Emilia, Chari la del tercero y el resto de las vecinas notaron a mamá algo rara. Hablaba menos que de costumbre, suspiraba mucho y a veces parecía temblar un poco, pero no parecía estar enferma ni deprimida. Al contrario, su rostro rebosaba felicidad.

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Re: AL NÚÑEZ NO LO QOEREN LOS AFILIADOS DE IU

Mensaje  alonso el Sáb Abr 02, 2011 4:35 pm

Okok, yo no me creo que hayas votado nunca al PSOE, ni que seáis 10 votos ni nada de nada, mira que eres torpe que has criticado al Cristobal, el que mas contenta esta la gente y mas ha hablado la gente. La lista del PSOE esta mas preparada que ninguna para gobernar, ya se ha demostrado durante cuatro año, y n el PSOE hay mas unidad que en IU, que todo el día ESTAN rajando entre ellos. Así que no te creo, igualito Que al imputado del Núñez, 52 veces imputado, aunque os duela, TENEIS el candidato mas imputado de toda España.

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Tranquilizando a la perra

Mensaje  12345678 el Sáb Abr 02, 2011 5:26 pm

Siempre me ha gustado presumir de mis propiedades en público, cuando he tenido ocasión; en ese sentido soy un Amo vanidoso. Y mi sumisa, izar-- ahora que no me oye--, tiene muchas cualidades de las que yo puedo presumir.

Cuando la llevo a un entorno de temática BDSM, o simplemente cuando voy paseando con ella por la calle, me gusta ver cómo irradia su propia luz. Luz que a través de sus ojos es el reflejo de su alma, alma que está unida a mí y que es la raíz de nuestra relación y de su/nuestro crecimiento. Pero más allá de todo eso, reconozco que me gusta que otros vean su buen hacer, su belleza y su elegancia, su educación. Aunque suelo ser más partidario de la intimidad en nuestros encuentros, ella es una perra bien educada y me calienta que lo demuestre en cualquier lugar.

Mi perra es obediente pero tímida, y muy pudorosa de cara a los demás. Lo de tímida me da morbo desde el primer día, lo de pudorosa trato de erradicarlo con mano dura jugando con su deseo de complacerme… aunque tengo que decir que también me pone saber que está pasando vergüenza conmigo o delante de otros. Esa lucha interior que mantiene entre complacerme a mí y preservar sus "tesoros secretos" es para mí un dulce que paladeo lentamente, con gusto y observándola en silencio. Porque sé que fuera de este mundo es orgullosa, y disfruto haciendo trizas esa barrera de cara a mí.

Por eso, un día le dije mientras comíamos que aquella noche ella iba a estrenar la cruz de San Andrés que hay en un local BDSM al que hemos ido un par de veces. No me dijo nada, no objetó inconveniente alguno—más le valía—pero observé con manifiesto deleite que su cara cambiaba de color del rosado al blanco mientras masticaba un trozo de pescado.

En vista de que ni siquiera le arranqué una palabra al respecto, continuamos hablando de otra cosa. "Si esperas que te pregunte qué piensas, vas de ala" sonreí para mis adentros, pues el tema de la exhibición pública ya lo teníamos requetehablado y consensuado desde hacía un año, cuando conformamos los límites de nuestra relación. Supe, por supuesto, que se había quedado muy "pillada" con el tema, pero abordar una cuestión que le produce inseguridad con la conveniente educación es algo para lo que está sobradamente capacitada; yo no tenía ahí más que expresar mi deseo. De manera que, en vista de que no había nada que hablar según su conducta, ni dudas que resolver, terminamos de comer y yo me dispuse a organizar la tarde que me esperaba.

Me metí al despacho a trabajar ya que tenía informes pendientes, y le dije a ella que hiciera lo que quisiera pero que a las nueve de la noche la quería dentro de la bañera para limpiarla yo mismo a fondo, hasta el último rincón. Bañar a mi esclava es algo con lo que disfruto; de forma ocasional lo hago para relajarme. No puede evitar ponerse cachonda mientras lo hago, como la perra que es… y yo, siguiendo el juego, suelo terminar usándola.

Como es—está mal que yo lo diga, pero soy un Amo vanidoso—una perra obediente hasta puntos extremos, ni que decir tiene que a la hora señalada ya estaba desnuda dentro del agua jabonosa, esperándome. La mirada expectante de sus ojos cuando no sabe qué ocurrirá (me conoce bien, pero yo no es que sea muy predecible) es algo que siempre me llega al alma y me retuerce por dentro. Me mira con devoción, con inquietud pero confiada… sabe que me acercaré a ella con ternura, que es lo que se merece, aunque luego la use, azote o haga lo que quiera que se me ocurra sin contemplaciones.

La sonreí y le besé la mejilla, comenzando a enjabonar su espalda mientras le preguntaba si se encontraba bien.

--Un poco nerviosa, Amo…--reconoció por fin.

--¿Y eso por qué?—la alenté.

Suspiró y me confesó que se encontraba asustada, literalmente cardiaca, pensando en lo que aquella noche le aguardaba.

La sonreí de nuevo y continué enjabonando su espalda despacio, realizando movimientos concéntricos sobre sus escápulas.

--Tranquila, izar—le dije al oído—estás conmigo. Va a ir todo bien. Confía como has hecho hasta ahora. ¿De qué tienes miedo?

Ella rió nerviosa y sin mirarme repuso que le asustaba el desconocimiento, la novedad. La verdad que las pocas veces que la había llevado al local conmigo sólo me ocupé de su "primer contacto" con el entorno BDSM, al que ella no estaba acostumbrada, y no le pedí más que que estuviera tranquila a mis pies y me trajera alguna copa. Supuse que le asustaba verse en un plano distinto, "en acción" e indefensa delante de completos desconocidos y quién sabía si posibles conocidos, lo cual le daría aún más reparo…

Pero las bases de aquello, en lo que a mí concernía, estaban muy claras:

"-Harás absolutamente cuanto te diga, sin objeciones.

-Nadie te tocará si no es con mi permiso.

-Aunque no puedas verme, estaré, como siempre y más en este caso, cerca de ti en todo momento."

Le recordé aquello que habíamos pactado, y, como hago siempre, también le recordé que la safeword la tenía para algo y que en todo contexto podía usarla si había alguna cosa que no pudiera soportar. Aunque, sabiendo lo orgullosa que es ella, decirle lo de la safe servía de poco… en todo el tiempo que llevábamos, aunque traté de llevarla al límite más de una vez de forma controlada, jamás la había utilizado. Ya ven, una esclava excelente, sí, pero más que perra parece mula de lo terca que es a veces.

Le pedí—le ordené, aunque me gusta dirigirme a ella con suavidad—que se arrodillara en la bañera con las palmas de las manos apoyadas en el fondo, levantando bien el culo para acceder yo a su intimidad con la esponja. Me obedeció y al instante la sentí reprimiendo jadeos cuando notó la esponja empapada surcando sus profundidades.

Se encontraba tensa y nerviosa, y la acaricié con malicia con mis dedos chorreantes de jabón para que se soltara un poco.

Apretó los dientes y empezó a mover el culo discretamente, en círculos, al compás de mis caricias.

Paré para decirle lo cochina que era, y le separé las nalgas para rasurarle la zona anal. Una vez hecho esto, dejé correr un chorro de gel y agua caliente sobre su culo abierto y me dispuse a jugar con él, deporte que también me excita sobradamente.

Ella comenzó a clavarse en mi dedo que entraba y salía de su culo lubricado, y a emitir gemiditos que me la terminaron de poner dura como un ladrillo.

--¿Qué pasa, perrita, tienes hambre?—rezongué mientras le pajeaba el culo, respirando hondo para no dejarme llevar por el deseo de meterme en el agua y tomarla allí mismo.

--S..sí, Amo…--respondió entre jadeos.

Palpé unos centímetros hacia delante con la otra mano y encontré su clítoris dispuesto y turgente. Me incliné un poco más sobre ella y empecé a frotar aquel abultamiento duro con decisión. Mi perra comenzó a moverse violentamente y a resollar.

--Amo…

--¿Tienes ganas de que te folle, perra cochina?—murmuré mientras besaba su cuello perlado de gotas brillantes de jabón.

Me sentía tremendamente caliente, entrando en el estado que yo defino para mí mismo como "peligroso". "Peligroso" significa que tengo que relajarme o la terminaré destrozando, porque hasta la más pequeña célula de mi piel palpita de deseo por romperle el coño a pollazos, por hacerla correrse a gritos diciendo mi nombre, por transformarme en algo más parecido a una bestia que a un humano. Se lo he comentado muchas veces y ella se ríe, pero no tiene gracia… no podría soportar descontrolarme y hacerla daño. De manera que, como pueden imaginarse, hago uso del autocontrol constantemente.

--Sal de la bañera—le ordené, apartándome de ella—sécate con la toalla y tráeme la fusta, zorra.

Ella debió darse cuenta de mi estado porque mi voz latía pareja a mi deseo.

--Sí, Amo…

Acto seguido desapareció por el pasillo y volvió poco después con la fusta rematada en cuero, trayéndola en la boca como sabe que me gusta.

--A cuatro patas, como la perra que eres—le espeté, asiendo con suavidad la fusta que me ofrecía— colócate contra la bañera con las piernas separadas, rápido.

Mi perrita se giró con celeridad y me dejó su espalda y su culo expuestos, pegando su estómago a los azulejos que tapizan la bañera por fuera, separando las rodillas para mostrarme también su coño humedo que olía a cachondez animal. Sus pechos, como dos inmensas lámparas colgonas, reposaban en la superficie esmaltada en blanco a lo largo de la cual había colocado sus brazos, sumergidos hasta los codos en el agua que aún había dentro de la bañera.

Sonreí, tratando de aminorar el ritmo de mi respiración, y acaricié su espalda con la lengüeta de la fusta. Mi perra tembló.

--¿Qué tal cielo?—pregunté, dirigiendo el extremo de cuero directamente a su coño y moviéndolo en círculos cada vez más adentro.

--Bien, Amo…--musitó, iniciando de nuevo movimientos circulares con su culo.

--Mójamela bien—repuse—porque ahora te voy a dar una buena zurra con ella… ¿sabes por qué, verdad?

Mi perra apretó los dientes y gimió sin poderse controlar.

--Sí, Amo… por cochina…

--Eso es—asentí, refregando bien la lengüeta en su coño, preso del deseo—por guarra, por cerda. Por estar pensando permanentemente en *****.

Mi perra dejó escapar una risita.

--Tiene razón, Amo… Usted me hace sentir lo perra que soy, y no puedo pensar en otra cosa…

Reí a mi vez.

--¿Sí, eh…? Pues precisamente por eso te voy a romper la fusta en el culo…

Y sin más dilación, saqué la punta de la vara y le propiné un buen azote que le cruzó ambas nalgas.

Mi perra soltó un bufido y se encogió; pareció que no esperaba el primer azote tan fuerte. Hice acopio de más autocontrol si cabe, y le asesté el segundo fustazo en aspa con el primero, de la nalga contraria a la otra, con más o menos la misma intensidad.

--No sufras, perrita, que te vas a calentar pronto…

Gimió y se movió en torno a mi dedo, que yo había vuelto deslizar en su coño. Normalmente me gusta comprobar lo caliente que se pone mientras la estoy azotando, a menos que esté castigándola.

--Joder, perra, que guarra eres—mascullé, al ver que su clítoris seguía inflamado, rodeado por la familiar humedad blandita y caliente—no sabes cómo me pone sentirte así…

Le propiné el tercer azote, y rápidamente el cuarto y el quinto. Me excita darle algunos seguidos, intercalando con series más pausadas, en las que saboreo con deleite ese silbido previo y el restallar sobre su culo indefenso. Algunas veces le digo que los vaya enumerando, más que nada por llevar el control, ya que yo pierdo la cuenta fácilmente y me quedo con "el grosso modo"…pero aquella vez no lo hice, porque yo sabía que no iba a aguantar mucho; tenía ganas de darle aquellos merecidos azotes, sí, pero más ganas aún de clavarle la ***** hasta el fondo y hacerla gritar.

Calculo que le dí unos veinte azotes, no demasiados pero bien dados, y cuando el instinto ya me pudo y su trasero aparecía surcado de hermosas vetas violáceas, paré y la abracé por detrás. Dejé escapar la fusta de mis manos, atraje las caderas de mi perra hacia mí y flexioné las piernas. Pude notar la piel ardiendo de su culo contra mi estómago cuando se la metí, de golpe pero con cuidado—no me gusta hacerla daño *****—y eso volvió a revolucionarme. Comencé a bombear dándome cuenta de que su coño me recibía sin trabas, encantado, y manteniéndola asida con la mano izquierda, dirigí la derecha hacia su clítoris.

--Oh, Amo…--gimió mi perrita.

--¿Te duele, cariño?—le pregunté ascendiendo con mi mano para acariciarle la cara.

--Nooo...—jadeó, moviendo las caderas.

--¿Te gusta?—gruñí empujando más fuerte.

--Sí, Amo, mucho…

Ella sabe que su deseo me enciende.

--Tienes permiso para correrte si tienes ganas, tesoro—le dije al oído—te has portado muy bien…

--Gracias, Amo…

Continué ***** y acariciándola, forzándome a mí mismo a ir más y más despacio. Quería tranquilizarla, aparte de darle el regalo del placer; quería que soltara adrenalina pero también que sintiera lo mucho que yo la quería, que se supiera de alguna manera protegida y cuidada como lo que era: mi mayor tesoro, y que sintiera que… si por cualquier razón se equivocaba en algo, yo seguiría a su lado aunque hubiera un castigo de por medio. Como persona ella sabe que yo la admiro y adoro, pero como sumisa le falta reforzarse en sus cualidades… así que en ese aspecto me necesita mucho, necesita presencia continuada, paciencia, insistencia y cariño a toneladas. Es una buena esclava… la mejor que he tenido nunca, en realidad, y todavía nos queda mucho por caminar juntos.

Cuando mi perra sintió que el orgasmo le llegaba, llamó mi atención tímidamente, como lo hace siempre, y con voz entrecortada me pidió permiso para correrse. Yo ya se lo había dado antes, pero ella sabe que me gusta que me lo pida aún así…

La dí vía libre, por supuesto, aplastándola contra la superficie de la bañera en cada bombeo al oírla nombrar a dios y gritar. Cuando nombra a dios me da la risa… pero me puede verla tan caliente y es en ese punto cuando yo me dejo llevar, y aflojo la cuerda que sujeto en mi interior… un poco más.

Mi perra tensó los músculos de su coño y se corrió, apretándome la *****. Fue un orgasmo largo y magnífico, íntimo, tan sólo suyo y mío aunque se lo pueda contar a ustedes ahora.

Pareció durar horas, y cuando por fin terminó, suspiró y se desplomó laxa sobre el borde de la bañera, murmurando un leve "gracias, Amo".

Sin dejar de sonreír y al borde de mi límite, la agarré del pelo y la separé con delicadeza de la bañera, le insté a dar la vuelta y la senté en el suelo frente a mí. En esa posición, con su espalda apoyada contra el lateral de la bañera, me agarré la ***** y se la metí en la boca hasta que la hice dar una arcada.

--Límpiala, perrita.

Me quedé quieto unos segundos observando como ella lamía obedientemente, pasando la lengua desde mis pelotas hasta el glande, limpiando bien de sus propios jugos el tronco de mi *****. Cuando estimé que la limpieza había sido suficiente, comencé a ***** la boca con ganas y le tomé la mano para que me masturbara… quería correrme de una vez en su boca, y no podía esperar.

Mi perrita es una verdadera máquina con la lengua, aunque yo siempre le digo que aún puede mejorar. Como ahora no me lee, aprovecho para decirlo Wink

No tardé mucho en llegar al orgasmo, aunque dilaté la tensión previa cuanto pude pues me encanta verla esmerarse entre mis piernas.

Se tragó mi corrida y me miró con los ojos brillantes.

--Gracias Amo… ¿ha sido bueno?

--Ha sido horrible, francamente, espantoso—le dije—el tuyo también, ¿verdad, perra?

Ella se echó a reír y yo la abracé.

--Un asco, Amo, de lo peor que me ha pasado en la vida…

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respeto

Mensaje  respeto el Dom Abr 03, 2011 12:35 pm

Mira, con cristobal lo tiene facil, preguntale todo lo que quieras saber que si es como dicen que es, seguro que te responde amablemente

respeto
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Re: AL NÚÑEZ NO LO QOEREN LOS AFILIADOS DE IU

Mensaje  '''¿¿¿¿ el Dom Abr 03, 2011 1:04 pm

El de los numeros ¿de que va?.
Mira pincha mamadas gratis y te puedes correr cuantas veces quieras, pero esto es un foro de politica y no una pagina de sexo barato .

'''¿¿¿¿
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La milagrosa pomada .ay que rico ay que rico ay que rico

Mensaje  12345678 el Dom Abr 03, 2011 3:30 pm

“Tienes que probar esta pomada” me dijo Liliana en el MSN. Es… interesante. Sabiendo la cantidad de interés y experimentación que le dedica Liliana a su placer sexual, a las pocas horas me estaba apareciendo por su oficina.

Me contó que la estaba usando para unas marcas en la cara, y que la noche anterior se la había aplicado por error en la boca. A los minutos comenzó a sentir un cosquilleo en los labios, que fue pasando primero a ardor, luego a una sensación de frío, y finalmente le había dejado la boca muy sensible.

Esperó que todos durmieran en casa, y en la oscuridad fue al baño en que se guardan los remedios, y poniéndose una pequeña cantidad en los dedos índice y pulgar de la mano derecha, procedió a darse pomada exclusivamente en el clítoris, con cuidado de cubrirlo todo bien con la pomada sin dejar ni un milímetro cuadrado sin untar. Volvió inmediatamente a su cama y se tendió a esperar.

Lo primero fue un ardor de incremento lento pero sostenido, acompañado de una sensación de hinchazón del clítoris. El clítoris de Liliana es grande y hermoso, y -contaba ella- creció lentamente pero sin pausa, hasta sentirse enorme, hinchado, duro y muy, pero muy sensible.

Por supuesto, aún sin tocarse, la excitación de Liliana comenzó a extenderse, y su vulva comenzó a ablandarse, mojarse y abrirse. Sus propios jugos comenzaron a esparcir la crema por sus grandes y blandos labios mayores, y el ardor se fue apoderando lentamente de ellos, causando que se hincharan, y que sus jugos fluyeran aún más, llevando un poco del ardor a su ano.

Incapaz de contenerse, Liliana lamió sus dedos, mojándolos bien, y los llevó a su ahora enorme clítoris. En menos de un minuto, Liliana se retorcía en un intenso orgasmo, que dio paso al sueño profundo.

Por supuesto, con esa historia, cuando Liliana sacó un pomo amarillo de su bolso, la curiosidad pudo más, y fui al baño de su oficina a esparcirme la pomada por el glande. Por supuesto, con la narración ya mi pene estaba bastante respetable y esparcí la pomada con cuidado y dedicación por todo el glande.

Los ojos de Liliana se fueron rápidamente a mi entrepierna al volver, mirando con aprobación el bulto en mis vaqueros. “mmmh, veo que mi pomada te ha causado al menos una erección gorda, ¿o fue mi historia?” dijo fingiendo inocencia para jugar un poco.

Se sentó al frente mío y me pidió detalles sobre lo que estaba sintiendo yo. Le conté con detalle que el ardor en la corona del glande era intenso y muy agradable, y que sentía no sólo una erección dura y placentera, sino que un placer y un tamaño desusados en el glande. Liliana me preguntaba qué sentía en la puntita del pene, mientras pasaba discretamente la lengua por sus labios. Le contesté que no mucho, pero que echaba de menos haberme untado el frenillo y el tronco con la cremita.

Me la alcanzó nuevamente, y pasé a la pieza del lado, ya que la oficina de Liliana da a la calle. Me embadurné nuevamente, y el placer es en verdad grande, muy grande.

Volví con un bulto aún más considerable a su oficina. Se relamió sin disimulo. En ese momento la pasaron a buscar para una reunión almuerzo.

Probablemente en este momento esté en su casa acariciándose la vulva y los pezones lentamente con la pomada, desnuda en su cama, como me dijo que iba a hacer -con un guiño- al despedirse.

Yo sigo aquí con una más que considerable erección preguntándome dónde venderán esa pomada.

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PA 12345678

Mensaje  LUISMA el Lun Abr 04, 2011 11:37 am

TOMATE UN PAR DE VIAGRAS QUE TE HACEN FALTA

LUISMA
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Re: AL NÚÑEZ NO LO QOEREN LOS AFILIADOS DE IU

Mensaje  ja ja ja el Lun Abr 04, 2011 2:31 pm

mu gueno luisma,ja ja ja ja

ja ja ja
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Re: AL NÚÑEZ NO LO QOEREN LOS AFILIADOS DE IU

Mensaje  Contenido patrocinado Hoy a las 7:18 pm


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